Rosalía de Castro fue la gran figura del Rexurdimento gallego y una de las autoras más importantes de la literatura española del siglo XIX. Nacida en Santiago de Compostela en 1837, tuvo una infancia marcada por las dificultades familiares y sociales derivadas de su nacimiento fuera del matrimonio. A lo largo de su vida desarrolló una intensa trayectoria literaria en gallego y castellano, impulsada también por su relación con el escritor Manuel Murguía.
Con obras como Cantares gallegos, Follas novas y En las orillas del Sar, renovó la poesía de su tiempo y convirtió el gallego en una lengua de prestigio literario. Su escritura abordó temas como la emigración, la pobreza, la soledad, la identidad gallega y la situación de las mujeres. Falleció en 1885 y hoy es considerada la autora más universal de Galicia y un referente de la literatura y el feminismo.
Los siete poemas seleccionados de Rosalía de Castro nos aproximan a algunos de los grandes temas de su obra: la melancolía, la soledad, la memoria, el dolor y el profundo vínculo con Galicia.
Ya duermen en su tumba las pasiones…
Ya duermen en su tumba las pasiones
el sueño de la nada;
¿es, pues, locura del doliente espíritu,
o gusano que llevo en mis entrañas?
Yo sólo sé que es un placer que duele,
que es un dolor que atormentado halaga,
llama que de la vida se alimenta,
mas sin la cual la vida se apagara.
Te amo… ¿Por qué me odias?…
–Te amo... ¿Por qué me odias?
–Te odio... ¿Por qué me amas?
Secreto es éste el más triste
y misterioso del alma.
Mas ello es verdad... ¡Verdad
dura y atormentadora!
–Me odias porque te amo;
te amo porque me odias.
Yo no sé lo que busco eternamente…
Yo no sé lo que busco eternamente
en la tierra, en el aire y en el cielo;
yo no sé lo que busco; pero es algo
que perdí no sé cuándo y que no encuentro,
aun cuando sueñe que invisible habita
en todo cuanto toco y cuanto veo.
Felicidad, no he de volver a hallarte
en la tierra, en el aire, ni en el cielo,
¡aun cuando sé que existes
y no eres vano sueño!
Soledad
Un manso río, una vereda estrecha,
un campo solitario y un pinar,
y el viejo puente rústico y sencillo
completando tan grata soledad.
¿Qué es soledad? Para llenar el mundo
basta a veces un solo pensamiento.
Por eso hoy, hartos de belleza, encuentras
el puente, el río y el pinar desiertos.
No son nube ni flor los que enamoran;
eres tú, corazón, triste o dichoso,
ya del dolor y del placer el árbitro,
quien seca el mar y hace habitable el polo.
Busca y anhela el sosiego
Busca y anhela el sosiego…
mas… ¿quién le sosegará?
Con lo que sueña despierto,
dormido vuelve a soñar.
Que hoy como ayer, y mañana
cual hoy, en su eterno afán,
de hallar el bien que ambiciona
-cuando sólo encuentra el mal-,
siempre a soñar condenado,
nunca puede sosegar.
Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros
Dicen que no hablan las plantas, ni las fuentes, ni los pájaros,
ni el onda con sus rumores, ni con su brillo los astros,
lo dicen, pero no es cierto, pues siempre cuando yo paso
de mí murmuran y exclaman:
Ahí va la loca soñando
con la eterna primavera de la vida y de los campos,
y ya bien pronto, bien pronto, tendrá los cabellos canos,
y ve temblando, aterida, que cubre la escarcha el prado.
-Hay canas en mi cabeza, hay en los prados escarcha,
mas yo prosigo soñando, pobre, incurable sonámbula,
con la eterna primavera de mi vida que se apaga
y la perenne frescura de los campos y las almas,
aunque los unos se agostan y aunque las otras se abrasan.
Astros y fuentes y flores, no murmuréis de mis sueños,
sin ellos, ¿cómo admiraros ni cómo vivir sin ellos?
Las campanas
Yo las amo, yo las oigo,
cual oigo el rumor del viento,
el murmurar de la fuente
o el balido de cordero.
Como los pájaros, ellas,
tan pronto asoma en los cielos
el primer rayo del alba,
le saludan con sus ecos.
Y en sus notas, que van prolongándose
por los llanos y los cerros,
hay algo de candoroso,
de apacible y de halagüeño.
Si por siempre enmudecieran,
¡qué tristeza en el aire y el cielo!
¡Qué silencio en la iglesia!
¡Qué extrañeza entre los muertos!
Más de un siglo después de su muerte, la poesía de Rosalía de Castro sigue emocionando a lectores de distintas generaciones. Esperamos que esta pequeña muestra te anime a seguir descubriendo la obra de una autora fundamental de la literatura española y gallega.


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