Constancia de la Mora

Constancia de la Mora abandonó el mundo de privilegios en el que había crecido para comprometerse con la Segunda República. Escritora, militante comunista y responsable de la Oficina de Prensa Extranjera durante la Guerra Civil, contó su transformación personal y política en «Doble esplendor».

Constancia de la Mora Maura

27 de enero de 1906, en Madrid (España)

26 de enero de 1950, en Guatemala

Constancia de la Mora

Constancia de la Mora fue una escritora y militante comunista española que rompió con su entorno aristocrático para apoyar a la Segunda República. Durante la Guerra Civil dirigió la Oficina de Prensa Extranjera y, tras la derrota republicana, se exilió en México. Su autobiografía, Doble esplendor, es un testimonio de su transformación personal y política.

Biografía

Constancia de la Mora Maura nació en Madrid el 27 de enero de 1906. Hija de Germán de la Mora Abarca y Constancia Maura Gamazo, era nieta por vía materna de Antonio Maura, una de las personalidades más influyentes del conservadurismo español durante el reinado de Alfonso XIII.

Pasó sus primeros años en el palacete Gamazo, situado en la madrileña calle Génova. Creció rodeada de comodidades, dentro de un ambiente católico y conservador en el que las mujeres estaban destinadas principalmente al matrimonio, la maternidad y la vida social. Su educación respondía a esas expectativas, aunque, desde muy joven, mostró una personalidad difícil de encajar en aquel entorno conservador.

Después de recibir clases de institutrices británicas e irlandesas, en 1915 ingresó en el Colegio de las Esclavas del Sagrado Corazón, un centro reservado a las hijas de familias acomodadas. Entre 1920 y 1923 continuó su elitista formación en St. Mary’s Convent, un internado católico de Cambridge.

La estancia en Inglaterra cambió, más si cabe, su visión del mundo. Allí descubrió que algunas jóvenes de familias privilegiadas estudiaban, trabajaban y aspiraban a ser independientes. Al terminar sus estudios quiso quedarse en Londres y buscar un empleo, pero, como era de esperar, sus padres se opusieron. No le quedó más remedio que regresar a Madrid y aceptar, al menos por el momento, la vida que su familia había previsto para ella.

Un matrimonio que no fue para siempre

En 1926 se casó con Manuel Bolín y se trasladó a Málaga. De aquella relación nació su única hija, María Lourdes, a quien llamaban familiarmente Luli. El matrimonio no tardó en deteriorarse y Constancia tomó una decisión poco habitual entre las mujeres de su clase: separarse.

En marzo de 1931 regresó a Madrid acompañada de su hija. En lugar de instalarse de nuevo en la residencia de su familia, alquiló una vivienda propia y comenzó a buscar trabajo. Alquilar una casa y comenzar a trabajar podía parecer una decisión sencilla, pero, para una mujer separada y perteneciente a la alta sociedad, suponía desafiar abiertamente las convenciones familiares y sociales de la época.

Constancia encontró empleo en Arte Popular Español, la tienda de artesanía y productos tradicionales que tenía Zenobia Camprubí. El trabajo le permitió ganar cierta independencia y acercarse a los círculos intelectuales del Madrid de la época. Su relación con Camprubí y con otras figuras de aquel ambiente terminó de alejarla de su familia.

Su transformación personal coincidió con la proclamación de la Segunda República. Constancia encontró en el nuevo régimen político una posibilidad de modernización social y de ampliación de los derechos de las mujeres. Su deseo de comenzar una vida diferente se unió a las esperanzas de cambio del país.

Su relación con Ignacio Hidalgo de Cisneros

Durante aquella etapa conoció a Ignacio Hidalgo de Cisneros, militar de aviación comprometido con la República. Después de obtener el divorcio gracias a la legislación republicana, contrajo matrimonio civil con él en 1933.

La boda fue un escándalo en los círculos conservadores. No se trataba solo de una mujer divorciada que volvía a casarse, sino de la nieta de Antonio Maura, que utilizaba una ley republicana para decidir libremente sobre su vida. Para unos, aquello era una provocación; para otros, una señal de los cambios que comenzaban a producirse en España.

Entre 1933 y 1935, el matrimonio vivió en Roma y Berlín debido al nombramiento de Hidalgo de Cisneros como agregado aéreo en las embajadas españolas. Durante esa etapa, Constancia pudo comprobar de cerca la consolidación del fascismo italiano y el ascenso del nazismo en Alemania.

En septiembre de 1935 regresaron a España. El país se encontraba entonces profundamente dividido y la violencia política anunciaba un enfrentamiento cada vez más difícil de evitar.

Constancia de la Mora, al servicio de la República

Después del golpe militar de julio de 1936, Constancia de la Mora e Ignacio Hidalgo de Cisneros se pusieron a disposición del Gobierno republicano. En otoño de ese mismo año ingresaron en el Partido Comunista de España.

Sus primeras responsabilidades estuvieron relacionadas con la asistencia humanitaria. Participó en la evacuación de menores procedentes de orfanatos madrileños, que fueron trasladados a colonias situadas en la provincia de Alicante para alejarlos de los bombardeos. También colaboró en la organización de un centro destinado a la recuperación de aviadores y soldados heridos.

Más adelante se incorporó a la Oficina de Prensa Extranjera, desde donde se gestionaba la relación con los corresponsales internacionales que informaban sobre la guerra. Llegó a dirigir este organismo, un cargo de responsabilidad poco habitual para una mujer en aquel momento.

Su trabajo consistía en atender a los periodistas extranjeros, preparar comunicados y supervisar la información que salía del territorio republicano. La oficina desempeñaba una función estratégica: la guerra no solo se libraba en el frente, sino también ante la opinión pública internacional.

Su papel fue bastante controvertido. El organismo se encontraba sometido a las tensiones políticas del propio Gobierno republicano y la presencia de militantes comunistas despertó recelos entre otros sectores. Así que Constancia fue apartada temporalmente de su cargo, aunque después volvió a la Oficina de Prensa y asumió mayores responsabilidades.

Durante aquellos años se relacionó con figuras como María Teresa León, Rafael Alberti, Tina Modotti, Irene Falcón y el periodista estadounidense Jay Allen. También viajó a la Unión Soviética y participó en gestiones destinadas a conseguir apoyo para la República.

La fractura ideológica provocada por la guerra se vivió incluso en su propia familia. Mientras Constancia defendía la causa republicana, su hermana Marichu de la Mora colaboraba con Falange y participaba en la organización de la Sección Femenina.

La derrota republicana y el exilio

Cuando la derrota republicana parecía inevitable, Constancia acompañó la retirada hacia Cataluña. Desde allí viajó a Estados Unidos con el propósito de recabar ayuda y mantener la atención internacional sobre la situación española.

La victoria franquista la sorprendió fuera del país. Como les sucedió a miles de republicanos, el final de la guerra convirtió su salida de España en un exilio sin fecha de regreso.

En Estados Unidos contó con el apoyo de personas como Eleanor Roosevelt, Martha Gellhorn, Ernest Hemingway y Jay Allen. Allí escribió en inglés su obra más conocida, In Place of Splendor: The Autobiography of a Spanish Woman, publicada en Nueva York en 1939.

El libro recorre el camino que la llevó desde la alta sociedad madrileña hasta su compromiso con la República. En la primera parte, Constancia recuerda su infancia, su educación, el fracaso de su primer matrimonio y la ruptura con las convenciones de su clase. La segunda se centra en los años republicanos y en la Guerra Civil, narrados desde la mirada de una mujer que participó directamente en los acontecimientos.

Doble esplendor, las memorias de Constancia de la Mora

La autobiografía apareció primero en inglés con el título In Place of Splendor. Ya instalada en México, Constancia preparó la versión española, publicada como Doble esplendor. No fue una simple traducción: introdujo modificaciones, eliminó explicaciones destinadas al público anglosajón y añadió elementos de contexto para las lectoras y los lectores de habla española.

La obra nos permite observar los grandes cambios de la España de la primera mitad del siglo XX a través de una experiencia individual. Su valor reside tanto en lo que cuenta sobre la República, la guerra y el exilio como en el relato de una mujer que se enfrentó a los valores de la familia y del grupo social al que pertenecía.

Como toda autobiografía política, Doble esplendor ofrece una visión subjetiva y comprometida. No debe leerse como una crónica neutral, sino como la interpretación que la autora hizo de su propia trayectoria y de los acontecimientos en los que participó. Precisamente esa perspectiva convierte el libro en una fuente especialmente valiosa para estudiar la memoria republicana femenina.

La obra obtuvo una considerable repercusión internacional y fue traducida a distintas lenguas. En la España franquista, en cambio, apenas pudo circular. Su recuperación posterior permitió devolver al debate cultural un testimonio que había permanecido durante décadas fuera del alcance de buena parte del público español.

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Los años del exilio mexicano

A finales de 1939, Constancia de la Mora se instaló en México, uno de los principales destinos del exilio republicano español. Allí trabajó como secretaria y traductora en la Embajada de la Unión Soviética y colaboró con organizaciones de ayuda a refugiados y represaliados.

Formó parte de la Unión de Mujeres Españolas, una organización que recaudaba fondos para los presos antifranquistas y prestaba apoyo a sus familias. También participó en el Comité de Ayuda a los Refugiados.

Uno de los episodios más dolorosos de aquellos años fue la separación de su hija. Lourdes había sido evacuada a la Unión Soviética y no pudieron reunirse hasta 1945, después del final de la Segunda Guerra Mundial.

En México, Constancia continuó vinculada a los círculos políticos, intelectuales y culturales del exilio. Entre sus amistades se encontraba Pablo Neruda, quien pronunció unas palabras de despedida ante su tumba.

Una muerte prematura

Constancia de la Mora murió en Guatemala el 26 de enero de 1950 a consecuencia de un accidente de tráfico. Falleció la víspera de cumplir 44 años.

Su muerte puso fin a una vida marcada por algunas de las principales transformaciones del siglo XX: el cuestionamiento de las normas impuestas a las mujeres, la llegada de la Segunda República, la Guerra Civil, el avance del fascismo y el exilio republicano.

Su figura presenta contradicciones que no conviene simplificar. Procedía de una élite económica y política, pero rompió con buena parte de sus privilegios; defendió la emancipación personal, aunque militó en una organización sometida a una fuerte disciplina; fue protagonista de la política republicana y, al mismo tiempo, autora de un relato inevitablemente subjetivo sobre su propia vida.

Esa complejidad explica buena parte de su interés. Constancia de la Mora no fue únicamente una aristócrata convertida en comunista ni la esposa de un destacado militar republicano. Fue una mujer con responsabilidades políticas propias, una participante activa en la asistencia a la población civil, una figura relevante de la comunicación durante la guerra y la autora de uno de los testimonios femeninos más conocidos sobre la Segunda República, la Guerra Civil y el exilio.

Cronología de Constancia de la Mora

1906

Nace en Madrid el 27 de enero, dentro de una familia de la alta sociedad.

1915

Ingresa en el Colegio de las Esclavas del Sagrado Corazón.

1920-1923

Estudia en St. Mary’s Convent, en Cambridge.

1926

Se casa con Manuel Bolín y se traslada a Málaga.

1931

Se separa, regresa a Madrid con su hija y comienza a trabajar con Zenobia Camprubí.

1933

Contrae matrimonio civil con Ignacio Hidalgo de Cisneros.

1933-1935

Reside en Roma y Berlín debido a los destinos diplomáticos de su marido.

1936

Apoya al Gobierno republicano e ingresa en el Partido Comunista de España.

1936-1937

Participa en la evacuación de menores y en la atención a militares heridos.

1937-1938

Asume la dirección de la Oficina de Prensa Extranjera de la República.

1938

Viaja a la Unión Soviética en el contexto de las gestiones republicanas para obtener ayuda.

1939

Sale de España, viaja a Estados Unidos y publica In Place of Splendor. Se instala en México y comienza su etapa como exiliada.

1944

Aparece en México la versión española de sus memorias, Doble esplendor.

1945

Puede reunirse con su hija, que había sido evacuada a la Unión Soviética.

1950

Muere en Guatemala el 26 de enero a causa de un accidente de tráfico.

1977

Doble esplendor vuelve a publicarse en España.

2004

Una nueva edición española contribuye a recuperar su figura y su obra.

Obra destacada

Autobiografía y memorias

  • In Place of Splendor: The Autobiography of a Spanish Woman (1939)

Publicada originalmente en Nueva York por Harcourt, Brace and Company. En 1940 apareció una edición británica en la editorial londinense Michael Joseph.

  • Doble esplendor. Autobiografía de una mujer española (1944)

Primera edición en español de sus memorias, publicada en México por la editorial Atlante.

Ediciones posteriores de Doble esplendor

  • Venceremos, Cuba (1966).
  • Crítica, Barcelona (1977).
  • Gadir, Madrid (2004).
  • Marcial Pons, Madrid (2017), con prólogo de Jorge Semprún.

Escritura política y testimonial

  • Tell the Story of the Joint Anti-Fascist Refugee Committee (sin fecha), en colaboración con Anna Seghers.

Publicada en Nueva York por Alba. Se conserva en los archivos de la Brigada Abraham Lincoln.

Obra inédita

  • Mexico Is Theirs (sin fecha). Manuscrito inédito.

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Patricia Hidalgo

Fundadora de Con Letra de Mujer, es filóloga, profesora de español para extranjeros, madrileña, feminista y apasionada de la literatura.

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