Gertrudis Gómez de Avellaneda fue una de las grandes escritoras del Romanticismo en lengua española. Poeta, novelista, dramaturga y articulista, desarrolló una carrera entre Cuba y España y convirtió cuestiones como la libertad, la esclavitud, el matrimonio, el amor, la religión y la situación de las mujeres en algunos de los temas centrales de su escritura.
Nacida en Cuba y consagrada literariamente en España, alcanzó un reconocimiento excepcional para una mujer del siglo XIX. Fue autora de Sab, una de las primeras novelas antiesclavistas en español, triunfó en el teatro con obras como Saúl y Baltasar y, en 1853, intentó ingresar en la Real Academia Española, aunque su candidatura no prosperó, ya que en aquel momento la institución no admitía a mujeres como académicas de número.
Biografía
María Gertrudis de los Dolores Gómez de Avellaneda y Arteaga nació el 23 de marzo de 1814 en Puerto Príncipe, la actual Camagüey, en Cuba. Su padre, Manuel Gómez de Avellaneda, era oficial de Marina español, y su madre, Francisca de Arteaga y Betancourt, pertenecía a una familia cubana acomodada.
Su infancia transcurrió en un entorno privilegiado que le permitió recibir una educación poco común para las mujeres de su época. Desde muy joven mostró interés por la lectura, el teatro y la escritura. Entre sus lecturas favoritas encontramos autores europeos como Lord Byron, Victor Hugo, Chateaubriand, Lamartine, Madame de Staël y George Sand.
La adolescencia fue una etapa difícil para Gertrudis. Perdió a su padre en 1823 y, poco tiempo después, vio cómo su madre se casaba con Gaspar de Escalada. A esto hay que sumarle que se enfrentó a su propia familia al rechazar un matrimonio concertado, una decisión que suponía desafiar abiertamente el destino reservado a muchas mujeres de su posición. En una sociedad en la que su futuro quedaba condicionado por una unión decidida por otros, negarse a aceptar aquel matrimonio fue también una forma de reivindicar su derecho a decidir sobre su propia vida.
De Cuba a España
En 1836 abandonó Cuba junto a su familia. Durante la travesía escribió «Al partir», uno de sus poemas más conocidos, en el que describía la emoción que sentía al dejar atrás su tierra natal.
Después de pasar por Francia, la familia se instaló en La Coruña. Sin embargo, la joven no terminó de adaptarse al ambiente social de la ciudad gallega y acabó marchándose con su hermano Manuel a Andalucía.
En Sevilla comenzó a introducirse poco a poco en los círculos culturales y, desde 1839, publica poemas en periódicos y revistas con el seudónimo de La Peregrina.
En la capital hispalense conoció a Ignacio de Cepeda, con quien mantuvo una larga relación sentimental que quedó reflejada en numerosas cartas publicadas tras la muerte de la escritora.
«La sociedad, sobre todo en las ciudades civilizadas y corrompidas, es la cloaca en que se vierten todas las inmundicias del corazón humano»
—Gertrudis Gómez de Avellaneda
Sus primeros éxitos literarios
En 1840 estrenó en Sevilla Leoncia, su primera obra dramática. Ese mismo año se trasladó a Madrid, donde comenzó una de las etapas más importantes de su carrera. Allí empezó a relacionarse con destacados escritores e intelectuales del Romanticismo y a participar activamente en instituciones y reuniones literarias.
En 1841 publicó su volumen Poesías y la novela Sab, obra que la convirtió en una de las figuras más singulares y relevantes del Romanticismo hispánico.
Sab: Esclavitud, amor y condición femenina
Sab está ambientada en la sociedad esclavista cubana y tiene como protagonista a un hombre esclavizado enamorado de una mujer blanca.
Más allá de su argumento sentimental, la novela plantea una crítica a la esclavitud y permite establecer paralelismos entre la falta de libertad de las personas esclavizadas y las limitaciones sociales impuestas a las mujeres.
Por ello suele considerarse una de las primeras novelas antiesclavistas de la literatura en español y una de las obras fundamentales para comprender la dimensión social de la narrativa de Avellaneda.

Sab
Dos mujeres y otras novelas de Gertrudis Gómez de Avellaneda
La preocupación por la independencia femenina volvió a aparecer en Dos mujeres (1842-1843), novela en la que cuestiona las convenciones matrimoniales. Sin embargo, su narrativa no se limitó a abordar este tipo de cuestiones. También se interesó por otros periodos y acontecimientos históricos, que convirtió en materia literaria.
Después llegarían novelas como Espatolino y Guatimozín, último emperador de México, con las que amplió su mirada hacia los conflictos sociales y la novela histórica. En esta última recreó los acontecimientos relacionados con la conquista de México y la figura del último emperador mexica.

Dos mujeres. Espatolino
Gertrudis Gómez de Avellaneda en el Madrid del siglo XIX
Durante la década de 1840, Avellaneda se convirtió en una figura conocida de la vida cultural madrileña. Frecuentó el Liceo Artístico y Literario y se relacionó con escritores como José Zorrilla, Manuel José Quintana, Alberto Lista y Nicomedes Pastor Díaz.
En 1845 obtuvo dos primeros premios en un certamen poético del Liceo. Ese mismo año nació su hija María, también llamada Brenhilde, fruto de su relación con Gabriel García Tassara. La niña murió pocos meses después.
En mayo de 1846 contrajo matrimonio con Pedro Sabater, gobernador civil de Madrid. Sabater se encontraba gravemente enfermo y murió ese mismo año en Burdeos. La pérdida llevó a la escritora a retirarse durante un tiempo a una institución religiosa en Francia y reforzó una espiritualidad que, a partir de entonces, tendría una presencia cada vez mayor en su poesía.
El éxito de Gertrudis Gómez de Avellaneda en el teatro
La novela y la poesía fueron solamente dos de los géneros que cultivó Avellaneda. También tuvo una importante trayectoria como dramaturga.
Entre finales de la década de 1840 y los años cincuenta estrenó numerosas piezas teatrales como Saúl (1849), inspirada en un episodio bíblico y que obtuvo una magnífica acogida, o Baltasar (1858) que fue uno de sus mayores éxitos escénicos.
También pertenecen a esta etapa obras como Flavio Recaredo, La verdad vence apariencias, La hija de las flores, La aventurera, La hija del rey René y Los tres amores.
Su presencia en los escenarios resulta especialmente significativa porque el teatro era uno de los espacios culturales con mayor visibilidad pública del siglo XIX y estaba, además, dominado por autores masculinos.
Gertrudis Gómez de Avellaneda y la Real Academia Española
En 1853, tras quedar vacante el sillón de Juan Nicasio Gallego, Gertrudis Gómez de Avellaneda intentó ingresar en la Real Academia Española.
Aunque su prestigio literario era incuestionable, la posibilidad de que una mujer se convirtiera en académica de número era entonces prácticamente una utopía. Su intento abrió un camino que, durante más de un siglo, seguiría encontrando enormes resistencias.
No fue la única. Décadas después, Emilia Pardo Bazán tampoco logró ingresar en la Academia pese a su extraordinaria trayectoria literaria, y en 1972 María Moliner, autora del célebre Diccionario de uso del español, llegó a ser candidata a uno de sus sillones, pero no resultó elegida.
El intento de Avellaneda se convirtió así en uno de los grandes precedentes de la lucha de las mujeres por ocupar un espacio que durante generaciones les estuvo vetado. Hubo que esperar hasta 1978 para que Carmen Conde fuera elegida primera académica de número de la RAE. Tomó posesión de su sillón el 28 de enero de 1979.
El regreso a Cuba
A mediados de la década de 1850, Avellaneda contrajo matrimonio con el militar y político Domingo Verdugo y Massieu. En 1859 regresó con él a Cuba después de más de veinte años fuera de la isla.
La escritora fue recibida con numerosos homenajes y volvió a participar activamente en la vida cultural. En 1860 dirigió Álbum cubano de lo bueno y lo bello, una publicación en la que colaboraron diferentes escritores y en la que ella misma dio a conocer relatos, artículos y textos en los que reflexionaba sobre la situación de las mujeres.
Entre esos textos destacan los que más tarde se reunirían bajo el título La mujer, en los que cuestionaba la educación, la capacidad intelectual y el papel de las mujeres en la sociedad.
Los últimos años de Gertrudis Gómez de Avellaneda
Tras la muerte de Domingo Verdugo en 1863, Avellaneda regresó definitivamente a España. Durante sus últimos años redujo su actividad pública y se dedicó a revisar y ordenar su producción literaria.
Entre 1869 y 1871 preparó la edición de sus Obras literarias, dramáticas y poéticas, una recopilación que reunía buena parte de su producción.
Gertrudis Gómez de Avellaneda murió en Madrid el 1 de febrero de 1873, a los 58 años. Sus restos fueron trasladados a Sevilla, donde se encuentran en el cementerio de San Fernando.
Gertrudis Gómez de Avellaneda y el feminismo
Aplicar conceptos actuales a una escritora del siglo XIX exige cautela. Sin embargo, una parte importante de la crítica considera a Gertrudis Gómez de Avellaneda una precursora del pensamiento feminista en el ámbito hispánico.
Su propia trayectoria desafió numerosas convenciones de su tiempo: rechazó un matrimonio concertado, desarrolló una carrera profesional como escritora y dramaturga, alcanzó reconocimiento en los principales círculos culturales y reclamó un lugar en instituciones reservadas exclusivamente a los hombres.
Además, obras como Sab, Dos mujeres y sus artículos reunidos en La mujer plantearon cuestiones relacionadas con el matrimonio, la educación femenina, la desigualdad y la falta de autonomía de las mujeres.
Cronología de Gertrudis Gómez de Avellaneda
1814
Nace el 23 de marzo en Puerto Príncipe, actual Camagüey, Cuba.
1823
Muere su padre, Manuel Gómez de Avellaneda.
1830
Rechaza el matrimonio que su familia había proyectado para ella.
1836
Abandona Cuba rumbo a Europa y escribe su famoso poema, «Al partir».
1839
Comienza a publicar poemas en Sevilla bajo el seudónimo de La Peregrina.
1840
Estrena Leoncia y se instala en Madrid.
1841
Publica Poesías y la novela Sab.
1842-1843
Publica Dos mujeres.
1844
Aparecen Espatolino y La baronesa de Joux y triunfa como dramaturga.
1845
Obtiene dos premios en un certamen del Liceo Artístico y Literario de Madrid. Nace su hija, que fallece pocos meses después.
1846
Se casa con Pedro Sabater, que muere ese mismo año. Publica Guatimozín, último emperador de México.
1849
Estrena Saúl.
1853
Intenta ingresar en la Real Academia Española.
1855
Contrae segundas nupcias con Domingo Verdugo y Massieu.
1858
Estrena Baltasar y Los tres amores.
1859
Regresa a Cuba después de más de veinte años de ausencia.
1860
Dirige Álbum cubano de lo bueno y lo bello y publica sus artículos sobre la mujer.
1863
Fallece Domingo Verdugo.
1864
Regresa definitivamente a España.
1869-1871
Prepara y publica sus Obras literarias, dramáticas y poéticas.
1873
FMuere en Madrid el 1 de febrero.
Obras destacadas
Poesía
- Poesías (1841)
- Poesías, edición aumentada (1850)
- Al partir (1836; publicado posteriormente)
- Devocionario nuevo y completísimo en prosa y en verso (1867)
Novela
- Sab (1841)
- Dos mujeres (1842-1843)
- Espatolino (1844)
- Guatimozín, último emperador de México (1846)
- Dolores. Páginas de una crónica de familia (1851)
- La mano de Dios (1853)
- El artista barquero o Los cuatro cinco de junio (1861)
- Una anécdota de la vida de Cortés (1871)
Teatro
- Leoncia (1840)
- Munio Alfonso (1844)
- El príncipe de Viana (1844)
- Egilona (1846)
- Saúl (1849)
- Flavio Recaredo (1851)
- Errores del corazón (1852)
- La verdad vence apariencias (1852)
- La hija de las flores o Todos están locos (1852)
- La aventurera (1853)
- Simpatía y antipatía (1855)
- La hija del rey René (1855)
- Oráculos de Talía o Los duendes en palacio (1855)
- Baltasar (1858)
- Los tres amores (1858)
- Catilina (1867)
- El millonario y la maleta (1870)
Leyendas y relatos
- La baronesa de Joux (1844)
- La velada del helecho o El donativo del diablo (1849)
- La montaña maldita (1851)
- La flor del ángel (1857)
- La dama de Amboto (1860; recopilada posteriormente)
- La bella toda y Los doce jabalíes (1871)
- La ondina del lago azul (1871)
- El Cacique de Turmequé (1871)
Artículos, autobiografía y obra personal
- La dama de gran tono (1843)
- La mujer (1860)
- Obras literarias, dramáticas y poéticas (1869-1871)
- La Avellaneda. Autobiografía y cartas (1907, edición póstuma)
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