¿Sabías que solo 6 mujeres han conseguido el Premio Cervantes?
Solo 6, sí. Aunque este premio viene celebrándose anualmente desde 1976, solo 6 autoras han conseguido este galardón. ¿Te sorprende?
El Premio Cervantes
El Cervantes es el máximo reconocimiento otorgado a los escritores de habla hispana y es considerado uno de los premios literarios más prestigiosos del mundo. Tal es su relevancia que se suele equiparar al Premio Nobel de Literatura, pero en el ámbito de la lengua española.
Y por cierto, sobre el Nobel ya hablaremos en otra ocasión porque de 11 escritores en lengua española premiados con el galardón sueco solo hay una mujer, la chilena Gabriela Mistral.
Criterios, candidaturas y normativa
Volviendo al Cervantes, hay que decir que se concede no por un libro en concreto, sino por la totalidad de la obra literaria de un autor, cuya trayectoria debe haber contribuido a enriquecer de forma notable el patrimonio literario en lengua española.
Los candidatos al premio son propuestos por el pleno de la Real Academia Española, por las Academias de la Lengua de los países de habla hispana y por los ganadores de pasadas ediciones.
Como curiosidad, hay que decir que, según la normativa, el premio nunca puede considerarse desierto, dividido ni concedido a título póstumo, después de que en 1979 se concediera el premio ex aequo al español Gerardo Diego y al argentino Jorge Luis Borges.
Desde 1976, el premio lo entregan Sus Majestades los Reyes de España y lo suelen hacer el 23 de abril, coincidiendo con el Día del Libro y con la supuesta efeméride del fallecimiento de Miguel de Cervantes, en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares.
Mujeres ganadoras del Premio Cervantes
María Zambrano (Premio Cervantes en 1988)

La escritora y filósofa María Zambrano (Vélez-Málaga, Málaga, 22 de abril de 1904 – Madrid, 6 de febrero de 1991) fue la primera mujer en ganar el Premio Cervantes en 1988.
Se cuenta que cuando la llamaron para comunicarle que había recibido el Cervantes, le preguntó al ministro de Cultura, Jorge Semprún, si creía él que de verdad merecía el premio. ¡Y vaya si lo merecía!
Dulce María Loynaz (Premio Cervantes en 1992)

Esta autora cubana es la segunda mujer que consigue el Cervantes y la primera escritora latinoamericana en ganarlo.
Dulce María Loynaz (La Habana, 10 de diciembre de 1902 – La Habana, 27 de abril de 1997) es una poeta y escritora considerada una de las principales figuras de la lírica cubana y universal.
Como anécdota tenemos que mencionar que no leyó su discurso de agradecimiento, en su nombre lo hizo su amigo Lisandro Otero.
En dicho discurso, ensalzó el humor que hay en las páginas de El Quijote. Cuenta la autora cubana cómo su padre, el general Enrique Loynaz, encontró el libro durante una de sus campañas, «en la más difícil de las situaciones, perseguido y extraviado en plena selva tropical», y cómo encontró con él la risa que «cuando puede participarse, hermana a los hombres».
«¿Quién hizo el milagro?», se preguntaba Loynaz. «Un hombre que vivió hace cuatrocientos años y lo suscitó con palabras escritas en un papel». Con El Quijote, «el libro inmortal».
Ana María Matute (Premio Cervantes en 2010)

Ana María Matute (26 de julio de 1925, Barcelona – 25 de junio de 2014, Barcelona) es la tercera mujer en ganar el Premio Cervantes. Además de novelista, también fue académica de la RAE desde 1996, donde ocupó el sillón de la letra K.
En 2010 obtuvo el Cervantes, y nada más empezar su discurso, Ana María Matute pedía benevolencia porque, según ella, «no sabía escribir discursos».
Elena Poniatowska (Premio Cervantes en 2013)

Elena Poniatowska (París, Francia, 19 de mayo de 1932) es la cuarta mujer y el quinto galardonado mexicano en recibir el Premio Cervantes.
Según el jurado, el premio se le otorgó «por una brillante trayectoria literaria en diversos géneros, de manera particular en la narrativa y en su dedicación ejemplar al periodismo». Su obra destaca por su firme compromiso con la historia contemporánea. Autora de obras emblemáticas que describen el siglo XX desde una proyección internacional e integradora. Elena Poniatowska constituye una de las voces más poderosas de la literatura en español de estos días».
Ida Vitale (Premio Cervantes en 2018)

Ida Vitale (Montevideo, 2 de noviembre de 1923) es una poeta y escritora. Es autora de obras como La luz de esta memoria (1949), Palabra dada (1953), Cada uno en su noche (1960), Oidor andante (1972), Jardín de sílice (1980), Parvo reino (1984), Procura de lo imposible (1998), Plantas y animales (2003) y El ABC de Byobu (2004).
Pertenece a la generación del 45, a la misma que escritores uruguayos como Juan Carlos Onetti e Idea Vilariño.
En 2018, se convirtió en la quinta mujer en recibir el Cervantes y el segundo premiado de nacionalidad uruguaya.
El día que recogió el premio dio una lección de espontaneidad y erudición, asombró al auditorio improvisando el final de su discurso: «Querría hacerme perdonar la audacia de venir aquí, a este lugar, y meterme a hablar de Cervantes».
Porque Vitale habló de Cervantes, de cómo El Quijote llegó a su vida de niña, cómo lo encontró entre las baldosas de una pileta que reproducía molinos y jinetes en el patio de su colegio. Y confesó que prefiere la versión ilustrada que le regalaron en su juventud a otras ediciones de esta obra cervantina, y que cuando vuelve a este libro a veces lo hace «por recordar con suma precisión la felicidad de mi primer encuentro con aquellas páginas».
Cristina Peri Rossi (Premio Cervantes en 2021)

Cristina Peri Rossi (Montevideo, Uruguay, 12 de noviembre de 1941) es una escritora, periodista y activista considerada una de las principales autoras contemporáneas y una figura clave en el panorama posterior al boom de la literatura latinoamericana.
En 2021 se le concedió el Premio Cervantes, lo que la convirtió en la sexta mujer y en la tercera voz uruguaya en conseguir el galardón.
Muy probablemente, el discurso de Cristina Peri Rossi haya sido el más feminista y antibelicista de todos hasta ahora. Las palabras de la uruguaya fueron leídas por la actriz Cecilia Roth, ya que la escritora no pudo acudir a recoger el premio por problemas de salud. En el Paraninfo de Alcalá resonaron frases tan contundentes como: «Los motivos de las guerras son siempre los mismos: el ansia de poder y la ambición económica. Algo típicamente masculino».
También recordó cuando su tío le decía que las mujeres no escribían y que si lo hacían, se acababan suicidando como ya hicieron Safo, Virginia Wolf o la argentina Alfonsina Storni porque «en una sociedad patriarcal ser mujer e independiente era raro y sospechoso».
Solo 6 escritoras: una llamada a la justicia literaria
Como decíamos al principio de esta entrada, en casi 50 años de historia del Premio Cervantes, solo seis mujeres han sido galardonadas. El dato no deja de ser inquietante si consideramos la enorme riqueza y diversidad de la literatura escrita por mujeres en el ámbito hispánico.
¿Acaso no existen autoras con trayectorias literarias sólidas, con obras influyentes? ¿No hay escritoras talentosas cuyas voces merezcan el mayor reconocimiento de las letras en español?
Vosotras tenéis la respuesta.
Entonces, ¿por qué esta invisibilidad en los grandes premios? ¿Es una cuestión de olvido, de prejuicio, de estructuras que siguen favoreciendo ciertos perfiles sobre otros? Reconocer el talento femenino no es un tema de cuotas ni de corrección política, sino de justicia.
Hagamos entonces justicia literaria.
Tal vez ha llegado el momento de revisar los criterios, ampliar la mirada y asumir que el canon literario se enriquece cuando es más inclusivo. El Premio Cervantes debería ser también reflejo de la diversidad, y ahí, sin duda, las mujeres tienen mucho que aportar.
Cervantes y las mujeres
Lo paradójico de todo es que Cervantes fue un adelantado a su tiempo en cuanto al tratamiento de las mujeres. En su obra, sus personajes femeninos son libres, elocuentes, poderosos. Son mujeres que tienen voz propia, que leen, escriben y toman decisiones, algo verdaderamente insólito en la literatura de su época.
Pero es que, incluso en su vida personal, Cervantes fue, en cierto modo, un hombre con ideas cercanas a lo que hoy llamaríamos feminismo. Un feminismo que probablemente heredó de su madre, Leonor de Cortinas, una mujer que luchó por la libertad de sus hijas y que educó a su familia bajo principios de igualdad. Ella permitió que sus hijas aprendieran a leer y escribir, algo nada común en el siglo XVI.
Por todo ello, no resulta descabellado afirmar que Cervantes fue un defensor de la libertad y la dignidad de las mujeres, tanto en su obra como en su vida. Un autor que rompió moldes, que se atrevió a imaginar mujeres independientes.
Y por eso mismo nos preguntamos: ¿Qué pensaría Cervantes al saber que el premio que lleva su nombre no ha reconocido de forma justa el talento literario de tantas mujeres a lo largo de medio siglo?
Solo podemos terminar con una frase de El Quijote:
«Cambiar el mundo, amigo Sancho, no es locura ni utopía, sino justicia».
—Don Quijote de la Mancha

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